Kinich en Oaxaca: Un encuentro frente al fogón de Cocina de Humo

En Kinich, nos apasiona ser un refugio donde las tradiciones se mantienen vivas. Nuestra misión como Guardianes de la Herencia nos invita constantemente a tender puentes y a buscar a otros guardianes que, al igual que nosotros, protegen el alma de México a través de sus sabores. El pasado 17 de enero, nuestro viaje nos llevó al corazón de Oaxaca a un recinto donde el tiempo parece detenerse para honrar lo sagrado, Cocina de Humo.

Nuestra visita a Oaxaca no fue una simple visita técnica. Es el resultado de una relación profunda que se ha construido a lo largo de los años entre el equipo de Cocina de Humo y la familia Kinich. Recordamos con especial cariño cuando en 2025, el equipo de Levadura de Olla, visitó nuestro espacio en Kanché para regalarnos un experencia con un menú de 4 tiempos inolvidable.

El lazo entre los integrantes de Cocina de Humo como la Chef Thalía Barros y el Chef Jesús Neftali con el equipo Kinich es lo que hace que esta colaboración trascienda. No se trata de solo ir a cocinar a Oaxaca es un acto de comunidad. Es el encuentro de dos regiones distintas, el Mayab y la Sierra Sur, que han decidido unir sus voces para expresarse a través del sabor.

Sentarse a la mesa en Cocina de Humo es un honor, en este espacio, la Chef Thalía Barrios no solo sirve comida, comparte la herencia de su familia en San Mateo Yucutindoó. En un mundo que a menudo intenta homogeneizar la cultura, rescatar la cocina tradicional es nuestra forma de expresarnos. Defender nuestra identidad cultural no es una opción, es un deber. En Cocina de Humo, al igual que en nuestra casa, cada detalle cuenta una historia:

  • El Humo como Ingrediente: En Oaxaca, el humo es el alma que sazona cada pieza de barro y cada tortilla. Es ese susurro del fuego que nos recuerda el sabor de la cocina de nuestras abuelas y el calor del hogar.

  • Herencia Familiar: La cocina aquí es un espejo de la temporalidad del campo. Es preservar tradiciones que han pasado de generación en generación, recordándonos que el orgullo por el origen es lo que le da sabor a cada plato.

  • Comunidad y Barro: Más allá de los fogones, el lugar resguarda piezas de barro de diferentes comunidades rurales. Es un recordatorio de que ser guardianes también significa apoyar el comercio local y el trabajo de las manos que moldean nuestra identidad.

Un espacio para lo esencial

Como solemos decir, el regalo más valioso es nuestra presencia y nuestra memoria. Detenerse frente al brillo del comal en Oaxaca nos llevó a reconectar con lo que realmente importa: nuestro origen.  Así como la Chef Thalía, quien con orgullo mantiene vivo el conocimiento ancestral de la cocina tradicional, principalmente el de su abuela Catalina y el de su madre, nosotros en Kinich honramos ese mismo vínculo con nuestro pasado.

Regresamos a nuestro hogar en Izamal con la maleta llena de inspiración y el orgullo de saber que, sin importar la distancia, nos une el mismo amor por nuestra tierra y sus saberes ancestrales. Visitar estos espacios es elegir la calidez de lo auténtico y el respeto por la biodiversidad. En Kinich, cada rincón sigue pensado para que usted se sienta en casa, trayendo ahora la inspiración de este encuentro entre el Mayab y la Sierra Sur.

¿Listo para reencontrarse con lo esencial? Le invitamos a descubrir cómo honramos nuestra historia en cada bocado. 

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